Yosi Guaiteo/R.Baralt 25/01/03
El día 24 de enero del año en curso en horas de la tarde, en la escuela Los Cortijos, al sur de la ciudad de Maracaibo, una treintena de niños entre seis y once años resultaron intoxicados por la ingesta de piñón, una fruta de un arbusto endémico de nuestra región. Los niños refirieron que su sabor era como de maní por lo cual lo ingirieron y le dieron a sus amiguitos.
Esta escuela fue tomada y recuperada por la comunidad ante la decisión de paro del cuerpo profesoral. Una vez empezaron a presentarse los alumnos con
vómitos y diarrea, forma súbita y masiva, el comité de padres y representantes aplicaron un plan de contingencia: detectaron la causa en base al interrogatorio de los niños y el avistamiento de las semillas de piñón.
Se formaron tres grupos. El primero atendía a los niños afectados, el segundo se dirigió a la bomba cercana a hablar con el oficial encargado de la guardia y custodia de la misma. El tercero acudió a la cola para ubicar un bus o minibus para trasladar a los niños.
Una vez ubicado un busito, se llevó a la bomba obviando la cola y estaba el equipo dos esperando con el oficial. Entró de una vez y fue llenado su tanque de gasolina. Acto seguido ambos equipos acudieron al colegio a recoger a los niños, llevándolos al Hospital General del Sur.
Fueron atendidos en forma muy adecuada por las residentes de guardia de pediatría del hospital, egresando antes de las diez de la noche los pacientes.
Esta es una enseñanza muy buena sobre la responsabilidad comunitaria y que
ahora de eso pueden hacer leña para rader mas el conflicto. Debemos apoyarlos y mas bien felicitarlos.
Esta escuela fue tomada y recuperada por la comunidad ante la decisión de paro del cuerpo profesoral. Una vez empezaron a presentarse los alumnos con
vómitos y diarrea, forma súbita y masiva, el comité de padres y representantes aplicaron un plan de contingencia: detectaron la causa en base al interrogatorio de los niños y el avistamiento de las semillas de piñón.
Se formaron tres grupos. El primero atendía a los niños afectados, el segundo se dirigió a la bomba cercana a hablar con el oficial encargado de la guardia y custodia de la misma. El tercero acudió a la cola para ubicar un bus o minibus para trasladar a los niños.
Una vez ubicado un busito, se llevó a la bomba obviando la cola y estaba el equipo dos esperando con el oficial. Entró de una vez y fue llenado su tanque de gasolina. Acto seguido ambos equipos acudieron al colegio a recoger a los niños, llevándolos al Hospital General del Sur.
Fueron atendidos en forma muy adecuada por las residentes de guardia de pediatría del hospital, egresando antes de las diez de la noche los pacientes.
Esta es una enseñanza muy buena sobre la responsabilidad comunitaria y que
ahora de eso pueden hacer leña para rader mas el conflicto. Debemos apoyarlos y mas bien felicitarlos.
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